29.3.14

Lotte Reiniger, animando sombras


Las películas de Walt Disney están hipertecnificadas. Lo esencial no es la técnica, sino la inventiva para servirse de medios simples en el descubrimiento de nuevos caminos y para ellos, una película de siluetas constituye, en su sencillez, una buena escuela. Una película de siluetas es una película de figuras negras de contornos claramente definidos, una película de recortes a tijera. De inspiración en el teatro de sombras chinescas, las películas de siluetas tienen una técnica muy precisa, sólo son necesarias unas tijeras, cartón negro, papel de calcar, hilo o alambre, algo de plomo, una cámara, bombillas, una placa de vidrio, madera para construir una mesa de fotografía y… mucha paciencia. (Lotte Reiniger)



Charlotte “Lotte” Reiniger nació en Berlín en 1899. En su adolescencia se interesó por los efectos visuales en los films de Georges Méliès y sobre las posibilidades del cine de animación expresadas por Paul Wegener (El estudiante de Praga, El golem) en una conferencia a la que asistió en 1915.  Ingresó a la compañía teatral de Max Reinhardt, a la que pertenecía Wegener, y allí se dedicó a confeccionar las siluetas de los otros actores del grupo en sus respectivos papeles. Al poco tiempo realiza los subtítulos de la película Der Rattenfänger von Hameln (El flautista de Hamelín) del propio Wegener.

En el Instituto de Innovaciones Culturales (Institut für Kulturforschung), que se abocaba a las películas de animación experimentales, desarrolló su primera película de siluetas, Das Ornament des verliebten Herzens (El ornamento del corazón enamorado, 1919). Allí conoció a Carl Koch, con el que se casó en 1921, y que fue su colaborador en casi todas las películas.


Con producción y fotografía de su marido, en los años posteriores realiza  seis cortometrajes, elaborando además anuncios publicitarios. La repercusión y calidad de su trabajo le permiten ser convocada por UFA -Universum Film Aktien Gesellschaft-, la gran industria nacional de cine alemán, donde Fritz Lang la invita a crear el sueño de Kriemhield en Los Nibelungos (diseñó la silueta de un halcón para una secuencia onírica de la primera parte).





























De 1923 a 1926, escribe y dirige Las aventuras del príncipe Achmed, de 65 minutos de duración y 300.000 imágenes individuales. Louis Hagen banquero judío admirador de la obra de Lotte, le ofrece la financiación del largo a cambio de que ella y su marido se encargasen de la educación de sus hijos. El film gira en torno a varias historias vinculadas con Las mil y una noches, y es considerado el más antiguo largometraje animado que se conserva. Esto es así porque las dos películas de animación sonora creadas con anterioridad a Reiniger por el ítalo-argentino Quirino Cristiani, no se preservaron, ya que el celuloide fue reutilizado para otras obras

La buena acogida que tuvo esta producción, le posibilitaron a Lotte filmar el mediometraje Doktor Dolittle und seine Tiere (El doctor Dolittle y sus animales, 1928) basada en la primera de las novelas de la serie dedicada al personaje por el autor inglés de literatura infantil Hugh Lofting. La música fue compuesta en esta ocasión por Kurt Weill, Paul Hindemith y Paul Dessau.

Finalmente llega su primera película de imagen real, codirigida con Rochus Gliese: Die Jagd nach dem Glück (La búsqueda de la felicidad, 1929), un relato sobre una compañía de teatro de siluetas. En la película interpretaban papeles Jean Renoir y Berthold Bartosch, e incluía una representación de siluetas de 20 minutos, diseñada por Reiniger. Por desgracia, el filme se terminó cuando el sonido acababa de llegar a Alemania, y su estreno tuvo que demorarse hasta 1930 para añadir las voces de los actores.





Desde 1933, Lotte Reiniger y Carl Koch viajaron por diferentes países, permaneciendo en cada uno todo el tiempo que el visado les permitía, ya que habían emigrado de Alemania al ascender el nacionalsocialismo al poder. En este período rodaron unas doce películas, destacándose Carmen (1933) y Papageno (1935), basadas respectivamente en las óperas Carmen de Bizet y La flauta mágica de Mozart.

Se trasladan definitivamente a Londres en 1949, creando el matrimonio la empresa Primrose Productions, haciendo cortos basados en cuentos de diez minutos de duración; tal el caso de El saltamontes y la hormiga, Pulgarcita o Calif la cigüeña.

Reiniger recibe el premio al mejor largometraje por la adaptación del cuento El sastrecillo valiente en la Bienal de Venecia de 1955. Comienza a experimentar con películas de siluetas en color, lanzando el documental The Art of Lotte Reiniger, en el que muestra y enseña la confección de una película de siluetas, a partir del ejemplo de Papageno.

Una vez que enviuda de Carl Koch en 1962, continúa realizando más de veinte películas de siluetas, casi todas basadas en cuentos de hadas clásicos, la mayoría de ellas para la BBC.

En 1976 viaja a Canadá para filmar Aucassin et Nicolette para el National Film Board y en 1979 su última película en color, The Rose and the Ring.

Entre las muchas distinciones que recibe están la Cinta de Oro (Alemania, 1972) y  la Cruz Federal del Mérito (Londres, 1982).


Muere el 19 de junio de 1981, a los 82 años, en Dettenhausen, Alemania.




Dice María Lorenzo en Ateneas: Es a Lotte Reiniger a quien se debe la transferencia del lenguaje de las sombras chinescas a la pantalla cinematográfica. Su técnica era sencilla y barata, y permitía animar con velocidad, a pesar de que la acción de animar –variando las posiciones de las siluetas directamente bajo cámara, sin registro previo de dibujos– no permitía repetir dos tomas idénticas. En el reportaje The Art of Lotte Reiniger (John Isaacs, 1953-1971) vemos a Lotte, ya envejecida –pero llena de energía–, realizando croquis y bocetos de sus personajes, que después reproduce en una cartulina negra y recorta con facilidad pasmosa, como si fueran de plastilina… Cada personaje está integrado por varias partes: cabeza, torso, miembros, que une hábilmente mediante presillas metálicas. Una vez compuesta la marioneta, se coloca en la mesa de grabación o truca, sobre un cristal translúcido que recibe luz por debajo: de esta manera, la silueta se torna totalmente negra y no se notan ninguna de sus juntas, como si fuera un todo integrado. 



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