20.5.14

Kitsch y heterodoxia en el cine argentino


Soñar Soñar (1976, Favio )

(El País, España) El excampeón de boxeo Carlos Monzón ataviado con rulos y llorando; un Ricardo Darín muy joven en un papel en el que emula al John Travolta de Fiebre de Sábado Noche o la exuberancia de Isabel Sarli. Son solo tres de las múltiples postales argentinas que se pueden ver durante este mes de mayo en el centro cultural La Casa Encendida.
Un ciclo llamado Kitsch y heterodoxia en el cine argentino exhibe filmes que se caracterizan por haber sido realizados con bajo presupuesto, esquivar la censura del gobierno militar o simplemente, por ser incorrectas. O, como lo definen los organizadores: “Películas que ayer fueron rechazadas por la crítica, el público erudito y la lógica del discurso de su época por ser ajenas a aquello que se consideraba habitual, correcto y ortodoxo”. Así, pueden verse títulos como Carne,Soñar SoñarKindergartenLa ballena va llena o La Clínica del Dr. Cureta.
Beatriz Navas Valdez es la responsable del departamento audiovisual de La Casa Encendida. “Después de ver todas las películas entendí que existe un antes y un después de la dictadura militar para la vida y el arte de los argentinos y estas son historias libres e interesantes cinematográficamente”.
Los títulos fueron escogidos por el Departamento de Cultura de la Embajada Argentina en España y el ciclo también les sirvió para recuperar muchas películas que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) había perdido. Un ejemplo es Kindergarten. El filme de Jorge Polaco fue realizado en 1989 pero nunca se estrenó comercialmente y muchos argentinos nunca pudieron verlo. La censura (aún en tiempos de la democracia) condenó la cinta al ostracismo y el propio director tuvo que viajar a Andalucía para recuperar la única copia que quedaba.

Kindergarten (1989, Polaco)


Otra figura emblemática es Isabel Sarli. La Coca es el icono del sexo argentino y, con la decadencia de los tabúes, también se convirtió en referente kitsch y grotesco.
En 1956 se unió a Armando Bo, quien también fuera el director de las películas que protagonizó. En total fueron 35 títulos y muchos de ellos llegaron a proyectarse en todo el continente y en remotos países como Filipinas, Japón y Rusia.
La pareja fue duramente perseguida por la censura durante el gobierno militar que gobernó en Argentina desde 1976 hasta 1983 por incluir en sus historias personajes homosexuales, exhibir el cuerpo desnudo de Isabel o, simplemente, musicalizar las escenas con rock duro.

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